5 de noviembre de 2013

Rusia no es país para homosexuales

Manifestación del "Dia del orgullo Gay" en Rusia
Rusia no es país para homosexuales

Queridos lectores y sin embargo amigos, hoy me gustaría proponeros algo: reflexionemos por un instante sobre la situación de los derechos humanos en Rusia, y en especial del colectivo LGTBI, hace ya tiempo en el punto de mira de su muy "demócrata” presidente, Vladimir Putin.

Situémonos por un momento en San Petesburgo, y por un instante, imagina que eres un niño, y en una calle cualquiera de tu ciudad juegas con un balón, mientras esquivas farolas, golpeas papeleras, jaleas tus propios goles y emulas a tu futbolista más admirado, a tú ídolo. Al doblar una esquina cualquiera, ya casi a la puerta de tu casa, ves como dos vecinas a las que conoces desde hace tiempo se están besando. Pero no te sorprende, ya las habías visto más veces y también a algunos chicos. Para ti es algo normal, simplemente piensas que se quieren. Y entonces ocurre: de la nada, como por arte de magia, aparece un policía, que, en lugar de pedirte que dejes de molestar con tu balón, les pone a las chicas una multa de 5.000 rublos (115€). Como no lo entiendes, le preguntas al policía ¿porque? Con la inocencia propia de tu edad le dices que no lo entiendes, que no están molestando a nadie. Y el policía, en un abrumador y claro ejemplo de tolerancia y respeto por los derechos humanos, te responde que suponen una mala influencia para ti y te corrompen moralmente. ¡¡¡Y les impone la multa!!!

Esta podría ser una muestra de cómo está actuando la policía rusa en la actualidad en las grandes ciudades y desde el pasado julio, cuando entró en vigor una nueva ley, claramente homófoba, que impone multas por expresar la homosexualidad en público. Pero no es solo esto, por desgracia aún hay más, mucho más.
.
En los últimos meses la policía ha detenido a activistas por el mero hecho de intentar manifestarse contra la aprobación de la mencionada ley. En junio, activistas  de diversas asociaciones LGBTI, intentaron celebrar una manifestación pacífica en San Petesburgo para denunciar el aumento de la homofobia en Rusia, así como la discriminación y los ataques violentos contra las personas LGBTI, en una zona que no requería la autorización previa de las autoridades. Pese a esto, los organizadores habían informado a las autoridades de la ciudad sobre la fecha y el propósito del evento, según lo prescrito por la ley. Poco después del comienzo del evento, la policía dijo a los manifestantes que el acto violaba la prohibición de hacer "propaganda de la homosexualidad " entre los menores. Los manifestantes se negaron a abandonar la manifestación y a partir de ese momento todo ocurrió con gran rapidez. La policía formó una línea y cargó contra los manifestantes, deteniendo a más de 50 manifestantes. Se iniciaron causas en su contra, aunque afortunadamente fueron liberados con posterioridad. La manifestación también atrajo a algunos grupos homófobos, que acudieron a provocar a los manifestantes. Gritaron consignas insultantes, lanzaron piedras, huevos y botes de humo y agredieron físicamente a algunos de ellos. A pesar de la violencia y la agresividad mostrada por estos grupos, la policía no trató de dispersarlos y prefirió aplicar una política de detención selectiva únicamente contra los manifestantes LGBTI.

Y  continúo: algunas organizaciones han sido multadas  por organizar o apoyar actividades claramente pro LGBTI. Por ejemplo, el festival cinematográfico de San Petersburgo “Bok o Bok” que aspira a ser un espacio abierto y multicultural, donde las personas LGBTI puedan expresar sin restricción alguna su identidad, fue condenado en junio pasado a pagar una multa de 500.000 rublos (11.400€). Pero con todo, lo peor de esta sanción es que se trata, a fecha de hoy, de la cuarta ONG multada desde abril de este año, cuando entró en vigor esta represiva ley que impone nuevas y amplias restricciones sobre el trabajo de las organizaciones no gubernamentales de la sociedad civil rusa.

Así es Rusia ahora, donde los derechos humanos se pisotean con total impunidad. Así de fácil. En Amnistía Internacional y otras organizaciones lo tienen muy claro y opinan que todas las leyes que limitan la libertad de expresión en Rusia son violaciones de derechos humanos. La homosexualidad fue descriminalizada en Rusia en 1993, pero ahora, 20 años después se ha dado un peligroso paso atrás.

Las autoridades, hipócritamente, se escudan en que estas leyes tienen el único y exclusivo propósito de proteger el "desarrollo espiritual" de los niños rusos. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, declaró recientemente que los homosexuales no serán discriminados, pero aprovechó también para dejar muy claro que no se permitirá a los LGBTI que promuevan  de forma evidente sus valores, que son diferentes los de la mayoría, y traten de imponérselos a los niños. Los activistas temen que la situación empeore y alegan que esta ley incentiva la homofobia. No es una ley que proteja a los niños.

Recientemente, la controversia aumentó tras las polémicas declaraciones del ministro ruso de Deportes Vitali Mutko, quien pidió calma  pero aprovechó para afirmar que “la Constitución rusa protege el derecho de todos los ciudadanos a una vida privada, pero está claro que todo el mundo debe respetar las leyes del país. Queremos proteger a nuestros niños, cuyas mentes aún no están formadas, de la publicidad del consumo de drogas, el alcoholismo y las relaciones sexuales no tradicionales”

En Rusia, a día de hoy es más fácil y resulta mucho más barato, ser neonazi que ser homosexual y solo si eres varón, de etnia rusa, ortodoxo y estás de acuerdo con la política del Kremlin, es decir de Putin, disfrutaras de libertad, por tanto podríamos decir sin temor a equivocarnos que, en Rusia no hay libertad y ser homosexual es, desde luego, tremendamente difícil, cuando no peligroso. Hace tan solo unos años, la mayoría de los ciudadanos rusos eran indiferentes ante la homosexualidad, pero ahora  y tras estas polémicas actuaciones del gobierno, homosexuales y emigrantes se han convertido en los nuevos enemigos de Rusia. Además de la iglesia Ortodoxa, en Rusia existen tres grupos que son abiertamente homófobos: el Ejército, los cada vez más numerosos grupos neonazis y los cosacos, que se han erigido en defensores de los considerados valores de la Rusia más tradicional y reaccionaria. Algunos grupos neonazis, han llegado al extremo de subir a Internet distintas grabaciones con las pruebas de sus ataques, con jóvenes acosados en parques cuando acuden a las citas falsas concertadas a través de la red, para después ser golpeados humillados y vejados, lo que ha convertido a Rusia en un coto de caza a los homosexuales.

Y todo esto ¿qué supone? Pues muy sencillo:
Supone estigmatizar  y señalar claramente a la comunidad LGBTI.
Supone favorecer un clima de odio permanente contra estas personas, y que la sociedad acepte como algo normal su discriminación.
Supone gritar a pleno pulmón y a los cuatro vientos, que las personas homosexuales tienen menos derechos que las heterosexuales y que dicha orientación sexual estará en Rusia bajo sospecha permanente.

Por último, pero no por ello menos importante, ni menos dramático, convendría tener en cuenta un reciente proyecto de ley que prevé quitar a los homosexuales el derecho a educar a sus hijos biológicos o adoptados. Esta ley afectaría a las parejas homosexuales, así como a aquellas que se hayan roto debido a los contactos sexuales «no tradicionales» de alguno de sus miembros. Según algunos parlamentarios, en esos casos los niños podrían sufrir daños psicológicos.

El asunto no es baladí, pero lo es aún menos para los LGBTI rusos. Por todo lo anterior, el gobierno de Rusia ha recibido numerosas y duras críticas a nivel internacional. Pero hasta el momento han sido solo eso, críticas. Tal vez sería necesario actuar antes de que sea demasiado tarde. Y no pienso que estemos siendo en absoluto alarmistas.

¡¡¡Bienvenido a la Rusia de Putin!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Gracias por tu comentario! Aparecerá dentro de poco publicado