EMPLEO EN LA ERA
SMART
La idea de escribir acerca del trabajo y la tecnología en
tiempos actuales, surge por la inquietud y la curiosidad de visualizar, y en
cierta forma proyectar los cambios y transformaciones profundas que se dan en
la vida cotidiana de las personas y grupos. En este caso el trabajo.
El trabajo es una de las dimensiones centrales e
importantísima en la que gira la vida cotidiana de las personas. Por lo tanto,
el trabajo tradicional al que la mayoría de las personas se ha familiarizado,
está cambiando, debido principalmente a las nuevas formas de producir,
consumir, distribuir e intercambiar los recursos disponibles y potenciales
dirigidos a la satisfacción de las necesidades humanas (tanto primarias como
secundarias). Lo que conlleva necesariamente a cambios estructurales(Sociedad)
y funcionales(Miembros). Todo aquello, debido principalmente a la globalización
de la economía, el libre mercado y los de avances científicos y tecnológicos de
las últimas décadas, entre otros factores importantes e influyentes.
El éxito evolutivo de la especie humana, se debió entre
otras causas a la acción social coordinada para realizar actividades vitales
(proveer alimentos, protección, resguardo, etc.), es decir, que los seres
humanos comenzaron a trabajar estratégicamente y a la vez colectivamente para
satisfacer las necesidades básicas en principio, como también, las necesidades
secundarias después (espirituales, sociales, culturales, etc.) Entonces vemos
que el agrupamiento y convivencia y, por ende, la actividad productiva entre
humanos exigió pautas normativas (jurídicas – legales) y reglas sociales para
operar. Desde ese momento, las sociedades humanas se constituyeron y se
dividieron en estratos sociales asignando roles y funciones a cada miembro,
respecto a su grupo de referencia o de pertenencia, según la posición que ocupa
dentro del sistema social. Siendo el estado, sociedad y la familia los
principales agentes socializadores que preparan a las nuevas generaciones en
las tareas propias de posición (garantizando de esa manera mantener y
reproducir las forma de conducirse como sociedad).
La producción es una de las actividades esenciales del
hombre, porque solo a través de ella, logra transformar los recursos en
productos y servicios. Pero este proceso es parte de otros 3 componentes a
saber: 1) Consumo (para vivir se consume (gasto sin retorno), para producir
también (coste con retorno), 2) Distribución (según la posición que ocupas en el
sistema social, más lo que aportas a la cadena de producción, retornara en forma
de remuneración y/o ganancias) 3) Intercambio (toda producción genera excedente
y demanda insumos y materias primas), puesto que todo excedente que no se
consume, él mismo se debe transformar en valores que puedan comercializar por
los faltantes requeridos para la etapa productiva. Viéndolo así, la economía es
un sistema cíclico que se renueva constantemente. Pues bien, los procesos antes
descritos definieron y definen las relaciones del trabajo entre los hombres y, como es un sistema, el mismo debe estar jerárquicamente estructurado y expresar
una dinámica funcional. Están los que dirigen y los que ejecutan, entre ambos
hay otra subclase (mandos medios que comunican y articulan operacional e
instrumentalmente a la dirigencia, con la base), según el nivel y grado de
valores en juegos, se configuran la jerarquía (el inversor – empresario aporta
el capital financiero a propio riesgo, por lo tanto, él es el decisor máximo,
generalmente delega las funciones a profesionales de las ciencias empresariales
y se asesora con especialistas del áreas y rubro de incursión). La cúpula
dirigencial es responsable de garantizar la existencia, desarrollo, crecimiento
y expansión del modelo de negocio, generando rentabilidad, ganancia, renovación
y sostenimiento en el tiempo, (se parte del principio a mayor responsabilidad,
mayor autoridad y mejores condiciones retributivas). En el caso de los mandos
medios, estos generalmente son profesionales o técnicos superiores, actúan
desempeñando funciones específicas como también tareas burocráticas ejecutivas
(administradores - supervisores de 1º y 2º línea) y reciben una remuneración
acorde al mercado laboral, y con algunas condiciones ventajosas. Finalmente, llegamos a la base trabajadora. La misma se escalona, según el nivel de
formación laboral alcanzado, los cursos y programas de actualización del empleo
que hayan realizado. Siendo la continuidad laboral y la experiencia factores
que se valoran positivamente, sin embargo, la misma entra en contradicción con
la edad y el género que actúan simultáneamente como factores de integración y segregación.
Aquí hemos expuesto a la población trabajadora como sujetos
preparados para ejecutar la actividad productiva, sin embargo, una parte
significativa de los trabajadores de clase popular no se profesionaliza por
varias razones, entre las que se cuenta. Los costos de la profesionalización
(que aún es visto como gasto, antes que inversión), la necesidad de ingresos
desde temprana edad para aliviar la carga económica de su constelación
familiar, o sin posibilidades reales y concretas para acceder a una educación
de calidad y con mayores oportunidades de empleo. Y, sobre todo, por considerar
al mundo del trabajo como un sistema simple, solo como una fuente generadora de
dinero destinado y ajustado a una economía doméstica, con relación a la clase
media trabajadora y profesional. La misma presenta algún grado de conocimiento
acerca de cómo se administra y gestiona actualmente el capital humano, es decir, la flexibilidad laboral conjugado con la empleabilidad con el propósito de
lograr ascender dentro de la jerarquía social (valores agregados: patrimonio, prestigio y distinción). Compárese estos segmentos sociales con algún
representante del mundo empresarial que tiene una visión de economía
corporativa, cuyo fin último es el lucro mediante el crecimiento del capital y
la acumulación de riquezas, y que también es poseedor de otros capitales (social-político, cultural-simbólico).
Hasta aquí hemos hablado del hombre y sus relaciones con el
trabajo, que la actividad laboral que desarrolla aporta valor a la cadena
productiva, como también crea valor para la organización y para sí mismo (plus
valor). No se ha considerado el mercado, ni la tecnología, ni otros factores. Pues
bien comencemos:
El mercado es un espacio real o virtual donde convergen
grupos que demandan y ofertan objetos de producción, y que se regulan a través
de las transacciones económicas, es el ámbito donde el ciclo productivo y sus
participantes y entornos nace, vive y perece. Sin mercado no podría haber
intercambio (es el lugar donde se expresan las necesidades, demandas y deseos
de personas y colectivos). Respecto a la tecnología, lo podemos concebir como el
potencial humano de crear diversos mediadores técnicos e instrumentales que se emplean
para intervenir en el cosmos, la naturaleza, la sociedad y la cultura con el
propósito de satisfacer las necesidades básicas y secundaria de las personas y
grupos.
Entonces, la pregunta que necesita ser respondida es:
¿Qué hace
diferente el empleo tradicional, con el empleo en la era Smart?
El trabajo en la era Smart exige a las personas dar lo mejor
de ellas para alcanzar el éxito y la excelencia.
1ª De lo concreto – material, a lo abstracto virtual (de lo
que veo y conozco, pasando por lo imaginable o posible y sorprendiendo con la creatividad
de lo nunca visto)
2ª Del sacrificio físico al esfuerzo intelectual (liberación
de tareas esclavizantes y rutinarias - el pensamiento tiene más valor que la
fuerza física, para desprenderse del trabajo duro existe la automatización de
procesos).
3ª Del trabajo con artefactos mecánicos silenciosos y
limitados, al trabajo automatizado y con ordenadores, redes, equipos y software
con inteligencia artificial, en interacción continua con mis semejantes y el
entorno
Por lo tanto, el pensar (fines) es más valioso que el tener
(medio).